La mujer del nombre de bailarina…

Hace tiempo ya, conocí a una mujer con el nombre de bailarina. Su nombre fue pensado por sus padres, puesto que querían ver a su hija siendo una feliz danzadora. Siendo niña era feliz, inquieta al extremo y traviesa hasta el cansancio, haciendo travesuras que quizás sólo los niños realizaban a su edad, pero no salían tan bien librados como ella. En su adolescencia trató de acoplarse al mundo real, tratando de ser como sus amigas, pero siempre se sentía como una muñeca de otro planeta.

Ahora es toda una mujer que se cansó de tratar de ser como sus camaradas; eso le hace empezar a entender que es una mujer diferente y ahí es cuando empieza a brillar su esencia. Perfecta de pies a cabeza; hasta esos pequeños detalles que a ella le disgustan de su cuerpo son hermosos, y no desentonan con su gallardía, sino más bien la vuelven más femenina, regalándole esa finura tan glamorosa que ella está empezando a entender y demostrar, provocando envidia en su género.

A mi, un simple Troll, me encantan los ojos de esta princesa con el nombre de bailarina. Su mirada intensa y soñadora es única, puesto que está llena de esperanza, de fe, pero a la vez de tristeza. Ella tiene miedo a ser herida, de que la lastimen y no le permitan vivir su historia de cuentos de hadas, leyenda que ella busca incansablemente.

Siempre tiene una sonrisa perfecta y radiante, amplio gesto que alegra a cualquier afortunado que se encuentre delante de ella; pero sus ojos no pueden mentir, su vista siempre dice todo lo que ocurre dentro de ella, a pesar de que trate de ocultarlo. Todas sus picardías de niña le han dado una gracia especial a su rostro, sublime semblante cuyos rasgos siempre denotan energía, y demuestran la intensidad con la que vive su vida.

Pero a pesar de todas sus cualidades físicas su belleza única no radica en lo corporal, sino radica en su ser, diamante intacto que no ha sido dañado por las inclemencias de la vida. Por eso ella teme, no quiere que nadie lastime esa singular esencia la cual le ha costado tanto conservar.

Su calidez humana es única e incomparable, siempre sonriente logra alegrar a todos los seres que le rodean; inclusive a Trolls malhumorados que se cruzan en su camino.

A mi, un simple Troll, me fascina la esencia de la mujer con el nombre de bailarina, sumamente descomplicada y ligera, inocente ser que necesita de dar tanto cariño y amor hasta la saciedad.

Podría escribir un libro sólo de las cualidades de la feliz danzadora, que aplaca sus problemas mediante el baile, del cual nunca se cansa. Anhelo algún día poder ser merecedor de ella, la doncella que baila, ya que el amor puede cambiar a un hombre y la ternura aplaca la ira de su corazón. Además estoy empezando a entender que no existe amor más puro y hermoso brotado del ser de este Troll que el expresado hacia ella, la mujer del nombre de bailarina, la única razón que me hace dudar de cumplir los sueños de este simple Troll.

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