Esencia



Estando fuera del querido 593 par de semanas, respirando otro aire y conversando con gente de cultura distinta a la mía, traté de disfrutar cada día con todas las vivencias diarias fruto de estar en otras tierras, viendo todo como fascinante, nuevo, distinto… bello.

Pero las conclusiones de este viaje fueron muy distintas a las que esperé tener. La opulencia y la banalidad de los lujos que puede tener un hotel 5 estrellas no se comparan con el estar entre los que uno quiere; en esos sitios te sonríen y te tratan con respeto, pero todo eso es un espejo vicioso y no se puede comparar con las sonrisas sinceras y las jodas con los míos, con los que caminan a mi lado. Pienso que muchas veces lo importante no es donde estés, sino con quien.

Puedo estar en el lugar más peculiar del mundo, y quizás sentir asombro y satisfacción por encontrarme allí y vivir esa experiencia, tomándome fotos para recordar; o más bien para esperar mostrarlas a los seres que quiero y me quieren, porque simplemente me gusta disfrutar el verlos escuchar atentos mis experiencias.

Hay que regresar a los orígenes; tengo que volver a ser quien era antes de tratar de entrar al mundo de los adultos; ser feliz en cualquier parte, el lugar no importa. Antes era feliz sin un duro encima, simplemente se hacía vaca con los panas, y siempre alcanzaba. Si necesitaba moverme de un sitio a otro jalar dedo era una de las mejores opciones, y nunca estaba apurado, inclusive me daba el lujo de caminar sin rumbo, hasta cansarme, viendo a la gente, sus facciones, sus gestos. Si llovía mientras divagaba por ahí, simplemente era un mayor aliciente, que ponía un poco más mi piel de gallina.

Tengo que volver con esos seres que el lugar les importa poco y la vestimenta es lo de menos, simplemente estar juntos es lo que vale la pena.

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