Siddhartha de Hesse



Hay pocos libros que no quiero terminar de leerlos jamás; trato de dilatar el tiempo de sus páginas al máximo, a tal punto que leo varias veces párrafos enteros para poder sentir esa sensación profunda que solo se siente en el alma; esa corazonada que pasa cuando leo algo que me cala hondo, me enseña y me hace abrir los ojos un poco más... simplemente me hacen ser un ser más feliz. Ayer, al borde de las lágrimas, terminé de leer Siddhartha del genial Hesse.

Adoro poder disfrutar tanto de la lectura como ayer en las últimas páginas de Siddartha; aprendí que no existe el tiempo, pude percibir la sensación de formar parte de la eternidad, comprendí que el nirvana y el sansara son lo mismo, por lo cual la dicotomía de la realidad fue una forma metafórica usada por todos los seres iluminados para expresar la paradoja del todo, la intrincada idea para el ser humano de que todos al mismo tiempo somos uno a la vez. Entendí que cuando uno tiene un objetivo se vuelve ciego, pues no visualiza nada que no sea parte de él, en cambio el que encuentra es un ser libre, carece de objetivos, descubre en el camino.

Ojalá tu esencia no se haya disipado en el nirvana, pues al ser tan especial, anhelo que Brahma haya conservado tu ser, y el mío también, para poder charlar y seguir aprendiendo de ti.

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